jueves, 26 de agosto de 2010

Carta a un viejo joven

Un, día por fin me di cuenta de algo, “La vida es tan simple como una caja de cereal, aun que por fuera sea atractiva, lo que importa es lo de adentro”, al darme cuenta de ello, vi muchas de las cosas que la mayoría de la gente no ve, comenzó mi lógica, comenzó mi vida desde cero, fue como si volviera a nacer, pero cual será el costo de lo que acabo de aprender, cual será el precio que tengo que pagar al aprender algo que esta prohibido o que al menos de algo que mucha gente no cree saber.

El precio fue muy alto, tanto que deje atrás lo que me hacia ser quien era en esos momento, mi inocencia, tiene muchos nombre como los cuales esta magia, fantasía, entre una gran cantidad incluida mi forma de verlo, pero al final del día, eso es lo que nos hace ser o lo que nos hace ver la vida de una manera hermosa, ahora no puedo soñar lo que deseo, no puedo entender la lógica simple y no puedo entender la simplicidad de un juego.

Un día, me encontré con aquel que me enseño más de lo que debía, un amigo de la escuela, un compañero de vida, el seguía siendo el mismo de aquella época de juventud, y de eterna felicidad, apreciaba lo simple y disfrutaba de la complejidad, algo que en realidad me intrigaba mucho, en ese momento, nos vimos por unos minutos inmóviles, intocables ante el tiempo y ante aquella realidad, solo nos observamos directamente a los ojos, hasta que mi... ami… ami… Hermano se acerco lento mientras esquivaba la multitud de gente, nos vimos de frete hasta que el logro decir “Cuanto tiempo sin vernos he”, le estire la mano, para darle un cordial apretón de manos, el la alejo y me dio un fuerte abrazo, lo cual me sorprendió mucho, por un segundo no supe que hacer hasta que por fin, respondí aquel cálido abraso.

Después de dejar a los niños en un pequeño lugar de juego, pasamos a tomar asiento en una de tantas bancas de aquel centro comercial, mientras platicábamos, note que el tenia mas cabello que yo, vestía mejor que yo, tenia mayor lucidez que la mía, que va, lucia mucho mejor de lo que yo lucia, a pesar de que el fuera mas grande que yo, el en realidad se notaba mas joven.

Al terminar nuestra conversación vana y torpe sobre los logros de nuestros hijos, me quede corto al darme cuenta de lo miserable que era y realice la pregunta mas inteligente de mi vida, “como es que a pesar de que yo era mejor en clase, tengo mejor empleo y mis hijos residen mejor educación puedes ser mucho mejor persona” claro el savia que lo decía en un buen sentido, a lo cual el respondió con una risa muy amigable “Amigo, no perdón Hermano, es muy fácil, aun sigo siendo un niño y aun disfruto de lo simple de la vida a lo cual hago todo de una manera adecuada y por su puesto con gusto a hacerlo”.

En ese momento, nuestras esposas llegaron, nuestra conversación debía terminar, el se fue pero antes, solo dijo algo que jamás olvidare, “Siempre deber de ser un niño”, nos dimos un fuerte abrazo, y con un unísona dijimos “Nos vemos luego hermano”, desde ese día mi vida es mejor, veo de mejor manera las cosas y aprendí muchas cosas.

Esas fueron las ultimas palabras de mi padre, antes de morir de a sus 81 años de vida, al escuchar eso, me conmoví mucho, me di cuenta de lo simple de la vida y lo mágica que podía ser, tiempo después me di cuenta de que su aaaa… Hermano, estuvo en el entierro, a sus 85 años de edad, yo pensé ser la ultima persona en irme, pero al subirme a mi auto, logre ver a una persona que dejaba una flor, una carta y un libro sobre la tumba de mi padre, después de retirarse el señor, accedí a ver que es lo que había dejado, era una rosa roja, una carta que decía “Para mi hermano” y un pequeño libro, que era su preferido “El principito”, abrí la carta y solo decía, “Para mi hermano, siempre te quise mucho nos veremos pronto en el patio de juegos”, ahora a mis 80 años de vida, entiendo la carta, espero que ustedes también la entiendan.