viernes, 10 de diciembre de 2010

La orilla del mundo (publicacion 12)


Conosiendo la muerte

La palabra muerte ocupaba toda mi mente, no podría pensar en otra cosa mas que terminar tendida en la tierra sin vida alguna; Magnes parecía exagerar al mencionar que la única manera para poder aprender la nigromancia era el morir pero al ver nueva mente su expresión, no parecía tener duda alguna de lo que me acababa de decir.

-¿Como es que tengo que morir? Me encuentro en este camino por que deseo vivir, no morir.

Magens seguía sin expresión alguna puesto que al parecer estaba ideando un plan para poder cumplir su cometido el cual era enseñarme la nigromancia, el tiempo transcurría muy lentamente, el ambiente era muy denso y nadie decía nada, solo nos mirábamos los rostros pensando en que es lo que pasaría al siguiente instante.

-Hikari, solo hay una forma de que mueras y sigas viviendo, tendré que transmitirte mi muerte, después de ello, simplemente podrás aprender la nigromancia-. Magnes se puso de pie, me tomo de los hombros y me puso de pie, mientras ambos nos veíamos los rostros el simplemente pronuncio.-Esto te dolerá un poco, pero no te preocupes, todo al final saldrá bien.

Yo me encontraba muy asustada puesto que no sabia bien que iba a hacer o como lo iba a hacer, solo dejo una mano en uno de mis hombros y alejo el otro brazo, cada segundo que pasaba pensaba mejor las cosas y me arrepentía mas de lo que estaba apunto de sucedes pero antes de que pudiera reaccionar y decir que no quería hacer lo que el estaba pensando, su mano libro tomo un color purpureo haciendo una pequeña bola, solo pude escuchar como pronunciaba lo que parecía ser un conjuro “Mortus momentus”, al pronunciar el conjuro golpeo mi estomago con aquella bola purpurea que comenzaba sentir como corría dentro de mi. Mi mente comenzó a perder sentido, todo mi alrededor comenzó a perderse y solo vi como caía en los brazos de Magnes, todo mi alrededor comenzaba a ponerse obscuro y mi vista se nublaba y lo ultimo que paso por mi mente fue (“Creo que voy a morir”).

Cuando por fin tenia algo de conciencia, no sabia bien donde me encontraba puesto que solo podía ver gran espejo que estaba enfrente de mi, al ponerme de pie no podía ver mi reflejo, solo veía la inmensidad de la obscuridad que me rodeaba, sin pensarlo solo pronuncie algunas palabras que sabia bien solo seria escuchadas por aquella obscuridad.

-¡Donde estoy!

(“Te encuentras dentro de du mente, no te preocupes puesto que si aprendes algo aquí dentro, podrías regresar a la vida”)

Esa voz me había tomado por sorpresa y había hecho que diera un sobre salto, a pesar de ello, concentre mi vista en el espejo que ahora tenia mi reflejo solo que se comportaba de una manera distinta a la mía, como si aquel reflejo tuviera vida propia.

(“No te asustes, ya que yo soy tu y tu eres yo, ahora yo soy la que te puede ayudar en esta encrucijada y no tengas miedo a preguntar cualquier cosa. “)

A pesar de que ese tipo de cosas, hicieran que corriera lo mas lejos posible, en ese momento solo estaba frente al espejo con miedo pero decidida a obtener respuestas.

-¿Dime que hago aquí?

(“As venido por respuestas que yo te daré, solo que date prisa por que si no, en realdad vas a morir. “)

-De acuerdo, iré al grano, como tu siendo yo, ¿Qué puedes enseñarme?-

(“Muy sencillo, por que yo tengo respuestas que tu necesitas solo te hace falta hacer las preguntas adecuadas, vamos sin miedo. “)

-¿Cómo puedo aprender la nigromancia?-

(“Muy bien la pregunta correcta; la forma de aprender ese arte, es aprendido de la muerte y suerte para nosotras, que Magnes nos allá enseñado su muerte. Para tu mala suerte, tu no puedes verla pero yo si, ahora la única forma de que aprendas la nigromancia es que me digas que tipo de emociones posee la muerte”)

Aquella pregunta era realmente espeluznante puesto que yo jamás había pasado por eso o al menos hasta ese momento.

-Lo único que te puedo decir o me puedo decir, es que la muerte es un sentimiento se soledad y tristeza profunda, es aquel sentimiento que nos priva de los demás y nos quita la vida.-

Mi reflejo al escuchar mi respuesta simplemente sonrió y comenzó a desvaneciese; al momento en el que se desvanecía, yo también lo hacia y comenzaba a recuperar todo tipo de sensaciones y emociones, comprobando de que aun estaba viva. De un momento a otro, desperté dentro de la carpa viendo de nuevo el infinito de la obscuridad solo que esta vez, escuchaba los sonidos de las soledad.

Salí de la carpa esperando ver a Magnes sentado viendo la eternidad de un bello atardecer mientras practicaba un poco de nigromancia pero al contrario de eso, encontré a Magnes parado junto a un árbol atento a la carpa esperándome con una sonrisa picara.

-Me alegro mucho de ver que te encuentras bien, pero no creas que yo era el único.-

Hachika salió volando de un lado de Magenes, mi compañero se poso en mi hombro y muy alegremente me dijo.

-Me alegro mucho el ver que estas de vuelta, me dio mucho miedo el pensar que no volverías pero ahora estas aquí y me alegro por ti.

-Bien Hikari, es hora de comenzar tu entrenamiento.-

Magnes me tomo de la mano y me llevo a un pequeño lugar libro de arboles donde parecía que podría mostrarme el arte de la Nigromancia.

-Ahora que sabes lo que implica la muerte, es hora que conozcas a los muertos, por ahora solo podrás hacer las invocaciones de nivel simple, las cuales se dividen del 1 al 5. La invocación de nivel uno, es el espíritu esquelético de un guerrero con espada, la de nivel 2, es el espíritu de un guerrero esquelético con espada y escudo, la de nivel 3, es el espíritu de un guerrero esquelético montado en un caballo con espada y escudo, la de nivel 4, es el espíritu de un guerrero esquelético montado en un unicornio con espada y escudo y la mas fuerte y mas compleja la de nivel 5, es el espíritu de un guerrero esquelético montado en un Pegaso con espada y escudo capas de absorber magia y conjurar la misma. Yo por el momento únicamente puedo hacer invocación de las primeras 4, la quinta es necesaria magia de hielo, tú quizás perdías hacerlo pero por el momento solo aremos la de nivel 1.*

Ahora, lo primero que terneras que hacer, es pensar en el guerrero, estirar la mano y pronunciar el conjuro, o simplemente pensarlo el cual es “Ven a mi guerrero 1” *.-

Cuando Magnes pronuncio aquel conjuro y al momento del suelo comenzó a salir un guerrero con espada. Al ver como salía el guerrero comenzaba a sentir como algo se despertaba dentro de mi, como cuando Miyu me había mostrado el conjuro de hielo, sin pensarlo dos veces imite a Magnes, estire una mano y no solo pronuncie el conjuro sino que lo grite al aire.

-¡Ven a mi guerrero 1!

Al momento, comenzó a salir un guerrero del suelo, parecido al primero solo que este al terminar de salir, comenzó a atacar al guerrero de Maganes, ambos esqueletos comenzaron a pelearse los unos a los otros, mientras yo sentía algo extraño dentro de mí puesto que aquel guerrero parecía actuar conforme a mis pensamientos que en aquel momento eran turbios.

-Hikari tienes que relajarte, controla tus emociones si no esto será un caos total, piensa en la muerte y se la muerte.

Al escuchar aquellas palabras de Magnes, recordé lo que había sentido al estar muerta, y como había sido aquella soledad; al recordar aquella tristeza, sentí como dentro de mí se encendía una nueva llama y vi como mi guerrero se tranquilizaba y paraban de pelear.

-Dime una cosa Magnes, ¿Qué es esta extraña sensación dentro de mi pecho?

-Es la lama purpurea, esa llama te dará el poder de la nigromancia, por ahora nuestro entrenamiento a terminado pero mañana seguiremos practicando mucho mas, ahora vamos a descansar un poco.

Magnes de nuevo me tomo la mano y ambos caminamos juntos hacia la carpa, pero ahora tenia una duda mas en mi mente y era el como podría ayudarme la nigromancia a vencer a la bruja que me había maldecido y como es que Magnes había aprendido la nigromancia.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La orilla del mundo (publicacion 11)


La historia se repite

La historia se repetía, todo había comenzado con un mago que salvaba mi vida y ahora un nigromante me salvaba de nuevo del filo de unos cuantos guerreros. Después de haberme llevado la gran sorpresa de que Magnes había sido alumno de Miyu, no sabia en absoluto que decir o hacer, además de tener hambre y estar cansada, no podía hace otra cosa mas que tener la mente ocupada en el rugido de mi estomago.

-Hikari, será mejor que comas algo y descanses un poco, al igual que tu acompáñate-.

Magnes parecía ser un nigromante amable y caballeroso lo cual me cautivaba mas en cada momento y cada palabra que decía, Magnes me mostro donde podía tomar asiento para poder comer algo al igual que me mostro lo que seria mi tienda de acampar en donde yo podría descansar junto con Hachika; a pesar de eso, había algo que me molestaba y era el no ver mas carpas para poder descansar así es que tome la decisión de hacer una pregunta que me incomodaría.

-Dime Magnes, ¿tu donde dormirás? por que no hay mas carpas para descansar-.

-Dormiré contigo y no te preocupes, podre algunos guardias afuera-.

A pesar de que había dormido antes con hombres (compañeros de clase y familiares) y en diferentes camas separadas, no me había sentido tan incomoda e interesada por dormir como en ese momento pero a pesar de ello, decidí comentar algo.

-¡Pero en que esta pensando, tu y yo ni siquiera nos hemos conocido y ya quieres dormir conmigo, eso es mucho y no aceptare!

Cuando Magnes escucho lo que había dicho, solo volteo e hizo una amplia sonrisa que me gusto mucho puesto que me había dado una buena impresión.

-De acuerdo, pero sabes yo no dormiré afuera puesto que aquí durante las noches, rondan muchos guerreros y nos pueden cazar como zorros y no es necesario que grites, oigo a la perfección-.

-Solo accedo por que quiero seguir con vida, no es por otra cosa y lo siento por gritar.-

En ese momento, ambos nos miramos a los ojos y parecía que el tiempo se detenía por un instante ya que no podíamos quitar la mirada el uno del otro, lo único que logro atender nuestra atención había sido Hachika que bolo frente a nosotros y entro a la carpa para dormir puesto que el estaba real mente cansado. Cuando por fin ambos no estábamos mirándonos, regresamos a nuestras viejas acciones, yo comía mientras el se metía al bosque para poder invocar un par de soldados que al momento en el que yo estaba entrando a la carpa, salían del bosque con seriedad y mucha atención a su alrededor.

Magnes, después de dar las últimas indicaciones solo miro dentro de la carpa, volvía a hacer aquella sonrisa que para mi era tanto cómica como atractiva y entraba a la carpa de un saldo, dejándose caer al suelo aun lado mío.

Magnes se había recostado de espalda mirado la carpa y parecía esperar algún comentario o algún tipo de palabra de mi parte puesto que no decía nada, solo observaba con atención el infinito; a pesar de ello el simplemente rompió el silencio diciendo unas pocas palabras.

-Sabes Hikari, ya hacia mucho tiempo que no acampaba con alguien vivo, la última vez fue con mi hermano, antes de que atacaran nuestra aldea y mataran a todos, lo ultimo que me dijo mi hermano antes de dormir fue “Se el mejor de todos y enorgullécenos” y sabes creo que un no lo logro.-

Cuando escuche la corta historia, no pude resistir y derrame un lagrima que corrió por un lado de mi mejilla, el dolor había sido profundo, tanto que si pronunciaba algo solo rompería aquel silencio con un sollozo repentino haciendo aun mas incomoda la situación, a pesar de ello solo abrace a Magnes; el al sentir mis brazos tomo mi mano y ambos nos perdimos en el sueño y en la inmensa obscuridad de la noche esperando que el día de mañana no fuera a ser tan agitado.

Al amanecer, entraron unos pocos rayos de sol a la carpa donde me encontraba dormida, los cuales comenzaron a molestar e hicieron que me despertara puesto que no podía hacer otra cosa, cuando por fin estaba despierta voltee la mirada al lugar donde había dormido Magnes, donde solo encontré un lugar vacio, me levante lo mas rápido posible puesto que deseaba saber que es lo que estaba sucediendo, por que no se encontraba en el lugar donde había dormido.

Desperté a Hachika lo mas rápido que pude para preguntarle si es que sabia lo que estaba pasando, el por que no estaba Magnes.

-No lo se Hikari, pero yo que tu no me preocuparía por eso ya que puede haber otra razón menos confortable por la cual no este el aquí contigo-.

A pesar de que la respuesta de Hachika no era confortable, tenia que relajarme un poco para poder aclarar la mente; cuando por fin tuve la mente clara, pensé que podría buscar a Magnes con la magia, sintiendo su presencia, me concentre en buscar toda presencia mágica de la zona para poder saber si es que estaba bien o donde se encontraba en ese momento, pero no había logrado encontrar a nadie por la zona, eso me preocupo mucho puesto que podría estar en peligro, alguien podría haberlo capturado o peor aun, lo habrían cazado. Salí lo mas rápido de la carpa para poder ver con mas precisión pero solo quede segada por la luz del sol que me daba directo en el rostro, al estar segada no podía ver así es que me quede parada un momento para poder adaptar la vista y poder ver con mayor determinación.

-Ten cuidado Hikari, el sol es muy fuerte, ven acércate tenemos que comer algo para poder tener fuerzas para poder entrenar-.

A pesar de que tenía en mente de quien era esa voz, no podía confiarme ya que podría ser cualquier otra persona; espere unos momentos hasta que por fin mi vista se había logrado adaptar a la luz, por fin con la vista estable, observe bien a aquella persona que me había invitado a sentar, al verlo me moleste mucho y sin pensarlo dos veces le grite como nunca.

-¡En que estabas pensando al dejarme sola dentro de la carpa, me asustaste mucho, nunca lo vuelvas a hacer, entendiste bien Magnes!

-Si lo entiendo bien, pero ven come y no te enojes-.

Me acerque a el y me senté junto a el, Magnes me paso lo que parecía ser un plato con algo de comida, sin pensar en que es lo que tenia el plato, comencé a comer puesto que tenia mucha hambre después de haber tenido un día de pelea y una noche de relajante sueño, mi estomago rugía con fuerza así es que sin pensar dos veces había comenzado a comer algo que no sabia con precisión que era pero aun así era muy rico. Al finalizar aquel desayuno al aire libro, Magnes tomo mi plato y lo puso a un lado suyo mientras el se levantaba para quitar la carpa y comenzar a mover todas las cosas. Una vez guardadas las cosas, Magnes volvió a sentarse junto a mi y con esa sonrisa picara que me había fascinado, me hipnotizo por unos segundos antes de que rompiera el silencio.

-Dime Hikari, ¿que sabes de el espíritu animal y como usar la magia?

-Yo no se nada de el espíritu animal y la magia es algo que viene de dentro de nosotros, esa energía se expresa gracias a diferentes poderes que poseemos, como ahora yo tengo la llama de hielo y gracias a eso puedo hacer conjuros de magia.-

Magnes había cambiado de expresión pero aun así el ambiente era tranquilo y relájate, o lo era antes de que me explicara bien las cosas.

-Tienes algo de razón, pero dejame explicarte bien las cosas comenzando por el espíritu animal; este es aquel espíritu que te ayuda en diferentes situaciones además de brindarte poder en casos igual de especiales, este espíritu es algo que todos llevamos muy dentro mientras no lo escoges de un día para otro. La forma de obtener el mismo es yendo con el jefe de esta tipo de animal y pedir que sea tu espíritu animal. La magia se maneja a base de de emociones conocidas, como el hielo es una emoción distante y algo triste que al parecer tu aprendiste a identificar gracias a Miyu, pero es muy diferente a todas las demás así es que espero que logres aprender los diferentes tipos en el suficiente tiempo como para que llegues a la orilla del mundo-.

Una vez que finalizo la explicación, ya podía entender más la magia y de esa manera sabia que podría hacer más tipos de conjuros y podría aprender más rápido la nigromancia.

-Magnes, enséñame la nigromancia.-

-A eso e venido, pero necesitas hacer algo antes de aprender la nigromancia y es muy necesario.-

-Y que es lo que tengo que hacer, dime, yo se que lo podre hacer.-

-Tienes que morir-.

Cuando pronuncio aquellas palabras, su expresión se había vuelto fría y sin expresión al igual que yo no podía pronunciar algo puesto que lo que me había dicho resonaba en mi cabeza.

jueves, 2 de diciembre de 2010

La orilla del mundo (publicacion 10)


Conociendo a un nuevo maestro

A pesar de estar rodeada de un bosque y tener enfrente a un pequeño grupo de soldados, mi único pensamiento era pelear, aun que unos momentos atrás solo podía esperar un milagro, algo muy dentro de mi me llamaba, e decía que tenia que hacer algo antes de que mi vida terminara en aquel sendero. Me levante con la mirada fija en el más grande, el capitán, rápidamente levante mi brazo derecho y pensé en mi primer conjuro <>, aquel soldado simplemente se congelo por completo, sus compañeros parecían estar igual de petrificados que su capitán pero a pesar de que ellos no me estaban mirando no baje la guardia y sin pensar puse una rodilla al piso y pronuncie algo que jamás había escuchado.

-Celda de serpientes congelante-

En ese momento, comenzaron a salir un grupo de serpientes blancas del suelo y comenzaron a hacer muros alrededor de los soldados hasta que por fin estaban dentro de una pequeña celda de serpientes, cuando por fin reaccione y vi lo que había hecho, me había quedado son palabra alguna, solo podía pensar en el como había logrado hacer aquellos conjuros sin siquiera haberlos escuchado, a pesar de mi sorpresa, logre hacer la pregunta a Hachika de cómo había logrado hacer esos conjuros.

-No sabría decirte Hikari, ya que aun no encuentras tu espíritu animal, no sabría como explicártelo pero al parecer, ahora tienes que huir.

Hachika tenia toda la razón para ese momento lo único que podía hacer era huir, me puse de pie de nuevo y vi por ultima vez aquel conjuro que había realizado pero antes de que pudiera dar la vuelta, la celda de serpientes había estallado la celda y el capitán no parecía estar congelado.

-Te diré una cosa pequeña, jamás espere que lograras hacer ese tipo de conjuros en especial el que tuvieras un espíritu animal tan joven y al parecer mis suposiciones fueron correctas, tú aun no lo obtienes. A pesar de ello nos diste un buen susto pero ahora es nuestro turno.

Los soldados se habían puesto en formación de ataque y se habían lanzado en contra mía, todo parecía pasar en cámara lenta ya que en mi mente solo estaba un pensamiento <>, cerré los ojos y había esperado lo que parecía inevitable, la muerte. A pesar de esperar la muerte, comencé a escuchar un extraño sonido que ya había escuchado y al abrir los ojos, había tres esqueletos luchando contra aquellos guerreros, al ver eso me había sorprendido mucho puesto que alguien había escuchado mi plegaria y me estaba salvando.

Mientras los esqueletos peleaban, yo deseaba huir pero mis piernas no me respondían y al parecer uno de los guerreros se había dado cuenta de ello puesto que al liberarse del esqueleto, me había lanzado un cuchillo directo al corazón y al parecer ese si iba a ser mi fin. Antes de que el cuchillo pudiera alcanzarme, alguien de aun lado del bosque había saltado y me había quitado del camino, me había tomado en sus brazos y me cargo llevándome lejos de la zona de batalla, pero antes de que pudiera ver el rostro de mi salvador me había desmallado de manera repentina, cayendo en un profundo sueño.

Cuando por fin desperté, me encontraba en un campamento muy extraño, lleno de esqueletos conversando y peleando entre si mientras yo estaba recargada en la copa de un árbol.

-Hola Hikari, me alegro que hallas despertado, tienes que agradecerle a nuestro salvador.

A pesar de que aun no despertaba bien, sabía muy bien que esas palabras venían de Hachika pero yo en realidad no sabia bien a quien agradecerle puesto que no había tenido la oportunidad de ver el rostro de nuestro salvador. Mientras terminaba de reaccionar, veía con atención como los esqueletos se comenzaban a levantar o a dejar sus cosas para saludar a alguien, al que parecía ser su capitán que parecía venir hacia donde yo me encontraba; cuanto mas cerca estaba, me ponía nerviosa y decidí cerrar los ojos y parecer que dormía aun.

-Al parecer que nuestra doncella aun duerme, me parece que tendré que despertarla con un beso.

Cuando escuche esas palabras, me desperté de golpe levantándome al momento sin pensar quien pudiera estar enfrente de mí.

-Ni lo piense, a pesar de que es mi salvador, no pienso darle un beso, jamás.

Cuando por fin vi lo que estaba pasando, todos me observaban con mucha curiosidad y sin pensarlo un segundo mas, todos comenzaron a reírse estruendosa mente mientras yo me sonrojaba por lo que acababa de decir; a pesar de ello algo me distrajo, el ver a un joven parado a un lado mío con una vestimenta obscura, parecía ser un traje de un mago aun que, el de este joven, tenia varios adornos de calaveras lo que para mi no era algo muy atractivo, sin pensarlo dos veces, accedí a preguntar quien era el y que era de ese campamento.

-Bueno mi nombre es Magnes el nigromante, soy el capitán o teniente de todos estos feroces guerreros esqueléticos pero me podrías decir quien eres tú y ¿como es que puedes poseer el espíritu de la serpiente junto con el poder del hielo?

-Mi nombre es Hikari, el poder del hielo lo tengo por que mi maestra Miyu me lo enseño y lo se la serpiente no lo se, solo pronuncio esos conjuros sin saber.

Aun que Magnes, me había dicho que era un nigromante, lo quemas me sorprendía era lo joven que parecía ya que un mago de el nivel que el podía poseer, siempre parecían ser viejos como Miyu pero a pesar de ello, estaba decidida a saber que era lo que el hacia.

-Y dime ¿Magnes?, ¿como es que puedes ser teniente de esos esqueletos? y ¿que es lo que haces en el sendero de las lágrimas?

Cuando escucho mi pregunta, parecía no haberle agradado puesto que solo se volteo dándome la espalda y levanto su brazo abriendo la palma; al momento de abrir la palma de la mano había cerrado los ojos y parecía estar concentrado en algo ya que después de abrir los ojos, todos sus soldados, habían desaparecido en un agujero que aparecía bajo ellos, hundiéndose en el mismo y despareciendo al momento.

-Bien Hikari, yo soy un nigromante y poseo la habilidad de controlar a los muertos y los demonios, aquellos soldados esqueléticos eran creaciones mías y claro llegue aquí al sendero gracias a mi maestra Miyu, ya que ella me dijo que te viniera a buscar para enseñarte el arte básico de la nigromante cia.

Cuando por fin había terminado, no podía creer lo que me había dicho; ser alumno de alguien que me enseño el arte del hielo solo que el usar el arte de los muertos parecía algo imposible para mi en ese momento, pero al parecer mi maestra aun me tenia todo tipo de sorpresas esperándome y en ese momento estaba pasando por una de ellas conociendo a lo que parecía ser un nuevo maestro Magnes.