jueves, 2 de diciembre de 2010

La orilla del mundo (publicacion 10)


Conociendo a un nuevo maestro

A pesar de estar rodeada de un bosque y tener enfrente a un pequeño grupo de soldados, mi único pensamiento era pelear, aun que unos momentos atrás solo podía esperar un milagro, algo muy dentro de mi me llamaba, e decía que tenia que hacer algo antes de que mi vida terminara en aquel sendero. Me levante con la mirada fija en el más grande, el capitán, rápidamente levante mi brazo derecho y pensé en mi primer conjuro <>, aquel soldado simplemente se congelo por completo, sus compañeros parecían estar igual de petrificados que su capitán pero a pesar de que ellos no me estaban mirando no baje la guardia y sin pensar puse una rodilla al piso y pronuncie algo que jamás había escuchado.

-Celda de serpientes congelante-

En ese momento, comenzaron a salir un grupo de serpientes blancas del suelo y comenzaron a hacer muros alrededor de los soldados hasta que por fin estaban dentro de una pequeña celda de serpientes, cuando por fin reaccione y vi lo que había hecho, me había quedado son palabra alguna, solo podía pensar en el como había logrado hacer aquellos conjuros sin siquiera haberlos escuchado, a pesar de mi sorpresa, logre hacer la pregunta a Hachika de cómo había logrado hacer esos conjuros.

-No sabría decirte Hikari, ya que aun no encuentras tu espíritu animal, no sabría como explicártelo pero al parecer, ahora tienes que huir.

Hachika tenia toda la razón para ese momento lo único que podía hacer era huir, me puse de pie de nuevo y vi por ultima vez aquel conjuro que había realizado pero antes de que pudiera dar la vuelta, la celda de serpientes había estallado la celda y el capitán no parecía estar congelado.

-Te diré una cosa pequeña, jamás espere que lograras hacer ese tipo de conjuros en especial el que tuvieras un espíritu animal tan joven y al parecer mis suposiciones fueron correctas, tú aun no lo obtienes. A pesar de ello nos diste un buen susto pero ahora es nuestro turno.

Los soldados se habían puesto en formación de ataque y se habían lanzado en contra mía, todo parecía pasar en cámara lenta ya que en mi mente solo estaba un pensamiento <>, cerré los ojos y había esperado lo que parecía inevitable, la muerte. A pesar de esperar la muerte, comencé a escuchar un extraño sonido que ya había escuchado y al abrir los ojos, había tres esqueletos luchando contra aquellos guerreros, al ver eso me había sorprendido mucho puesto que alguien había escuchado mi plegaria y me estaba salvando.

Mientras los esqueletos peleaban, yo deseaba huir pero mis piernas no me respondían y al parecer uno de los guerreros se había dado cuenta de ello puesto que al liberarse del esqueleto, me había lanzado un cuchillo directo al corazón y al parecer ese si iba a ser mi fin. Antes de que el cuchillo pudiera alcanzarme, alguien de aun lado del bosque había saltado y me había quitado del camino, me había tomado en sus brazos y me cargo llevándome lejos de la zona de batalla, pero antes de que pudiera ver el rostro de mi salvador me había desmallado de manera repentina, cayendo en un profundo sueño.

Cuando por fin desperté, me encontraba en un campamento muy extraño, lleno de esqueletos conversando y peleando entre si mientras yo estaba recargada en la copa de un árbol.

-Hola Hikari, me alegro que hallas despertado, tienes que agradecerle a nuestro salvador.

A pesar de que aun no despertaba bien, sabía muy bien que esas palabras venían de Hachika pero yo en realidad no sabia bien a quien agradecerle puesto que no había tenido la oportunidad de ver el rostro de nuestro salvador. Mientras terminaba de reaccionar, veía con atención como los esqueletos se comenzaban a levantar o a dejar sus cosas para saludar a alguien, al que parecía ser su capitán que parecía venir hacia donde yo me encontraba; cuanto mas cerca estaba, me ponía nerviosa y decidí cerrar los ojos y parecer que dormía aun.

-Al parecer que nuestra doncella aun duerme, me parece que tendré que despertarla con un beso.

Cuando escuche esas palabras, me desperté de golpe levantándome al momento sin pensar quien pudiera estar enfrente de mí.

-Ni lo piense, a pesar de que es mi salvador, no pienso darle un beso, jamás.

Cuando por fin vi lo que estaba pasando, todos me observaban con mucha curiosidad y sin pensarlo un segundo mas, todos comenzaron a reírse estruendosa mente mientras yo me sonrojaba por lo que acababa de decir; a pesar de ello algo me distrajo, el ver a un joven parado a un lado mío con una vestimenta obscura, parecía ser un traje de un mago aun que, el de este joven, tenia varios adornos de calaveras lo que para mi no era algo muy atractivo, sin pensarlo dos veces, accedí a preguntar quien era el y que era de ese campamento.

-Bueno mi nombre es Magnes el nigromante, soy el capitán o teniente de todos estos feroces guerreros esqueléticos pero me podrías decir quien eres tú y ¿como es que puedes poseer el espíritu de la serpiente junto con el poder del hielo?

-Mi nombre es Hikari, el poder del hielo lo tengo por que mi maestra Miyu me lo enseño y lo se la serpiente no lo se, solo pronuncio esos conjuros sin saber.

Aun que Magnes, me había dicho que era un nigromante, lo quemas me sorprendía era lo joven que parecía ya que un mago de el nivel que el podía poseer, siempre parecían ser viejos como Miyu pero a pesar de ello, estaba decidida a saber que era lo que el hacia.

-Y dime ¿Magnes?, ¿como es que puedes ser teniente de esos esqueletos? y ¿que es lo que haces en el sendero de las lágrimas?

Cuando escucho mi pregunta, parecía no haberle agradado puesto que solo se volteo dándome la espalda y levanto su brazo abriendo la palma; al momento de abrir la palma de la mano había cerrado los ojos y parecía estar concentrado en algo ya que después de abrir los ojos, todos sus soldados, habían desaparecido en un agujero que aparecía bajo ellos, hundiéndose en el mismo y despareciendo al momento.

-Bien Hikari, yo soy un nigromante y poseo la habilidad de controlar a los muertos y los demonios, aquellos soldados esqueléticos eran creaciones mías y claro llegue aquí al sendero gracias a mi maestra Miyu, ya que ella me dijo que te viniera a buscar para enseñarte el arte básico de la nigromante cia.

Cuando por fin había terminado, no podía creer lo que me había dicho; ser alumno de alguien que me enseño el arte del hielo solo que el usar el arte de los muertos parecía algo imposible para mi en ese momento, pero al parecer mi maestra aun me tenia todo tipo de sorpresas esperándome y en ese momento estaba pasando por una de ellas conociendo a lo que parecía ser un nuevo maestro Magnes.

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