
La historia se repetía, todo había comenzado con un mago que salvaba mi vida y ahora un nigromante me salvaba de nuevo del filo de unos cuantos guerreros. Después de haberme llevado la gran sorpresa de que Magnes había sido alumno de Miyu, no sabia en absoluto que decir o hacer, además de tener hambre y estar cansada, no podía hace otra cosa mas que tener la mente ocupada en el rugido de mi estomago.
-Hikari, será mejor que comas algo y descanses un poco, al igual que tu acompáñate-.
Magnes parecía ser un nigromante amable y caballeroso lo cual me cautivaba mas en cada momento y cada palabra que decía, Magnes me mostro donde podía tomar asiento para poder comer algo al igual que me mostro lo que seria mi tienda de acampar en donde yo podría descansar junto con Hachika; a pesar de eso, había algo que me molestaba y era el no ver mas carpas para poder descansar así es que tome la decisión de hacer una pregunta que me incomodaría.
-Dime Magnes, ¿tu donde dormirás? por que no hay mas carpas para descansar-.
-Dormiré contigo y no te preocupes, podre algunos guardias afuera-.
A pesar de que había dormido antes con hombres (compañeros de clase y familiares) y en diferentes camas separadas, no me había sentido tan incomoda e interesada por dormir como en ese momento pero a pesar de ello, decidí comentar algo.
-¡Pero en que esta pensando, tu y yo ni siquiera nos hemos conocido y ya quieres dormir conmigo, eso es mucho y no aceptare!
Cuando Magnes escucho lo que había dicho, solo volteo e hizo una amplia sonrisa que me gusto mucho puesto que me había dado una buena impresión.
-De acuerdo, pero sabes yo no dormiré afuera puesto que aquí durante las noches, rondan muchos guerreros y nos pueden cazar como zorros y no es necesario que grites, oigo a la perfección-.
-Solo accedo por que quiero seguir con vida, no es por otra cosa y lo siento por gritar.-
En ese momento, ambos nos miramos a los ojos y parecía que el tiempo se detenía por un instante ya que no podíamos quitar la mirada el uno del otro, lo único que logro atender nuestra atención había sido Hachika que bolo frente a nosotros y entro a la carpa para dormir puesto que el estaba real mente cansado. Cuando por fin ambos no estábamos mirándonos, regresamos a nuestras viejas acciones, yo comía mientras el se metía al bosque para poder invocar un par de soldados que al momento en el que yo estaba entrando a la carpa, salían del bosque con seriedad y mucha atención a su alrededor.
Magnes, después de dar las últimas indicaciones solo miro dentro de la carpa, volvía a hacer aquella sonrisa que para mi era tanto cómica como atractiva y entraba a la carpa de un saldo, dejándose caer al suelo aun lado mío.
Magnes se había recostado de espalda mirado la carpa y parecía esperar algún comentario o algún tipo de palabra de mi parte puesto que no decía nada, solo observaba con atención el infinito; a pesar de ello el simplemente rompió el silencio diciendo unas pocas palabras.
-Sabes Hikari, ya hacia mucho tiempo que no acampaba con alguien vivo, la última vez fue con mi hermano, antes de que atacaran nuestra aldea y mataran a todos, lo ultimo que me dijo mi hermano antes de dormir fue “Se el mejor de todos y enorgullécenos” y sabes creo que un no lo logro.-
Cuando escuche la corta historia, no pude resistir y derrame un lagrima que corrió por un lado de mi mejilla, el dolor había sido profundo, tanto que si pronunciaba algo solo rompería aquel silencio con un sollozo repentino haciendo aun mas incomoda la situación, a pesar de ello solo abrace a Magnes; el al sentir mis brazos tomo mi mano y ambos nos perdimos en el sueño y en la inmensa obscuridad de la noche esperando que el día de mañana no fuera a ser tan agitado.
Al amanecer, entraron unos pocos rayos de sol a la carpa donde me encontraba dormida, los cuales comenzaron a molestar e hicieron que me despertara puesto que no podía hacer otra cosa, cuando por fin estaba despierta voltee la mirada al lugar donde había dormido Magnes, donde solo encontré un lugar vacio, me levante lo mas rápido posible puesto que deseaba saber que es lo que estaba sucediendo, por que no se encontraba en el lugar donde había dormido.
Desperté a Hachika lo mas rápido que pude para preguntarle si es que sabia lo que estaba pasando, el por que no estaba Magnes.
-No lo se Hikari, pero yo que tu no me preocuparía por eso ya que puede haber otra razón menos confortable por la cual no este el aquí contigo-.
A pesar de que la respuesta de Hachika no era confortable, tenia que relajarme un poco para poder aclarar la mente; cuando por fin tuve la mente clara, pensé que podría buscar a Magnes con la magia, sintiendo su presencia, me concentre en buscar toda presencia mágica de la zona para poder saber si es que estaba bien o donde se encontraba en ese momento, pero no había logrado encontrar a nadie por la zona, eso me preocupo mucho puesto que podría estar en peligro, alguien podría haberlo capturado o peor aun, lo habrían cazado. Salí lo mas rápido de la carpa para poder ver con mas precisión pero solo quede segada por la luz del sol que me daba directo en el rostro, al estar segada no podía ver así es que me quede parada un momento para poder adaptar la vista y poder ver con mayor determinación.
-Ten cuidado Hikari, el sol es muy fuerte, ven acércate tenemos que comer algo para poder tener fuerzas para poder entrenar-.
A pesar de que tenía en mente de quien era esa voz, no podía confiarme ya que podría ser cualquier otra persona; espere unos momentos hasta que por fin mi vista se había logrado adaptar a la luz, por fin con la vista estable, observe bien a aquella persona que me había invitado a sentar, al verlo me moleste mucho y sin pensarlo dos veces le grite como nunca.
-¡En que estabas pensando al dejarme sola dentro de la carpa, me asustaste mucho, nunca lo vuelvas a hacer, entendiste bien Magnes!
-Si lo entiendo bien, pero ven come y no te enojes-.
Me acerque a el y me senté junto a el, Magnes me paso lo que parecía ser un plato con algo de comida, sin pensar en que es lo que tenia el plato, comencé a comer puesto que tenia mucha hambre después de haber tenido un día de pelea y una noche de relajante sueño, mi estomago rugía con fuerza así es que sin pensar dos veces había comenzado a comer algo que no sabia con precisión que era pero aun así era muy rico. Al finalizar aquel desayuno al aire libro, Magnes tomo mi plato y lo puso a un lado suyo mientras el se levantaba para quitar la carpa y comenzar a mover todas las cosas. Una vez guardadas las cosas, Magnes volvió a sentarse junto a mi y con esa sonrisa picara que me había fascinado, me hipnotizo por unos segundos antes de que rompiera el silencio.
-Dime Hikari, ¿que sabes de el espíritu animal y como usar la magia?
-Yo no se nada de el espíritu animal y la magia es algo que viene de dentro de nosotros, esa energía se expresa gracias a diferentes poderes que poseemos, como ahora yo tengo la llama de hielo y gracias a eso puedo hacer conjuros de magia.-
Magnes había cambiado de expresión pero aun así el ambiente era tranquilo y relájate, o lo era antes de que me explicara bien las cosas.
-Tienes algo de razón, pero dejame explicarte bien las cosas comenzando por el espíritu animal; este es aquel espíritu que te ayuda en diferentes situaciones además de brindarte poder en casos igual de especiales, este espíritu es algo que todos llevamos muy dentro mientras no lo escoges de un día para otro. La forma de obtener el mismo es yendo con el jefe de esta tipo de animal y pedir que sea tu espíritu animal. La magia se maneja a base de de emociones conocidas, como el hielo es una emoción distante y algo triste que al parecer tu aprendiste a identificar gracias a Miyu, pero es muy diferente a todas las demás así es que espero que logres aprender los diferentes tipos en el suficiente tiempo como para que llegues a la orilla del mundo-.
Una vez que finalizo la explicación, ya podía entender más la magia y de esa manera sabia que podría hacer más tipos de conjuros y podría aprender más rápido la nigromancia.
-Magnes, enséñame la nigromancia.-
-A eso e venido, pero necesitas hacer algo antes de aprender la nigromancia y es muy necesario.-
-Y que es lo que tengo que hacer, dime, yo se que lo podre hacer.-
-Tienes que morir-.
Cuando pronuncio aquellas palabras, su expresión se había vuelto fría y sin expresión al igual que yo no podía pronunciar algo puesto que lo que me había dicho resonaba en mi cabeza.
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